Sobre Pablo Muller y su cuaderno


Hoy es la presentación del nuevo libro de Pablo MüllerEl cuaderno de las tareas extraordinarias
No es un poemario, aunque podría ser considerado como tal. Es un libro absolutamente adictivo. Es ese tipo de libro que lo miras, lo curioseas, te llama la atención su aspecto externo, un librito pequeño, con papel tostado, escrito a lápiz… Y te preguntas ¿qué historia encierra esto?
 
Te atrae su aspecto externo, lo primero que te ofrece, pero te atrapa aún más su interior, su contenido. ¿Sabes esos pequeños bocados que nunca van en solitario? Si picas en uno, ya le siguen una pequeña retahila de ellos. Hasta que paras a tomar aliento. Porque son pequeños retazos que te dejan sin respiración, de una vida que pretende ser corriente, pero que el poder de la palabra la convierte en extraordinaria.
 
Y eso hace Pablo Müller, de la vulgaridad de un hotel de carretera, hace un exquisito relato intimista, tan sencillo que te hace creer que también tú podrías haberlo escrito.
Miércoles, 18 de diciembre
Hotel, cama mercenaria, habitación de paso. La Alcarria está lejos del mar del norte, casi cinco horas, apagar la luz y callar las buenas noches, no recorrer el pasillo para cuidar el dormir del hijo y, levantado aún de noche, continuar.
Pero no, no es tan fácil. Pablo Müller te engancha con la palabra y te deja ahí, fondeado, a la deriva… con la emoción brotando por los ojos, dejándote llevar por sus desvelos.
 
Aunque no es el libro de un insomne. Al contrario, es el libro de un soñador clarividente. Porque Pablo Müller ha leído tanto, tanto, que se podría decir que alberga en su interior todo el panorama de la poesía contemporánea. Y encima es tan generoso que nos lo devuelve. Lector voraz, de cada libro hace una reseña y nos lo comparte. Así he conocido yo muchos de los libros que he leído últimamente.
 
Así, Pablo Müller es el paradigma de la Palabra como refugio, un refugio en el leer y un escribir como refugio… y enajena la idea de que el lenguaje es un instrumento para instalarse en la certeza de que el lenguaje es uno mismo.
Doy gracias a la vida por haber conocido un ser tan extraordinario como Javier Bermúdez Valencia, este hombre reversible porque es guapo por dentro y por fuera.
 
Y doy gracias a Javier Bermúdez Valencia por haberme otorgado el privilegio de editar este cuaderno de Pablo Müller.
 
Firmado: Jaio la espía, editora de Pablo Müller

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