Martes, 1 de abril


Llegar la mañana y ser abril, salir al balcón con las ganas y llorar porque estamos, saber que los pájaros no pueden silenciar el ruido que llega de la autopista, aunque cada uno de sus gritos es un desafío a las tumbas, una conversación con la lápida que espera, con la playa ahí cerca.

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