Lunes, 12 de mayo


El cansancio cansa a su propio reflejo y se alimenta hasta el desmayo o el sueño. El cansancio no permite escuchar las voces necesarias, a cambio nos trae los acelerones de los automóviles, alguna aproximación a los aviones, el agua inquieta en la cisterna del baño, y así, ¿cómo digo que te amo?

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