LAS IMPORTACIONES UN POEMA DE RAFAEL ESPINOSA


 

 

 

LAS IMPORTACIONES

 

 

 

Es enternecedor por las abejas

y su música evangélica

pero al cabo resulta tonto

alegrarse porque se incrementaron

las ventas de miel al extranjero.

 

¿En verdad crees que valga la pena

otra hiperproductividad que la del sexo?

 

Yo lo veo así. La vida es como una interminable helada y un deshielo breve,

donde se pasa del bloqueo creativo a los pensamientos y la idea voladora

siempre se dirige a acariciar otra anatomía.

 

Entonces nacen los sentimientos,

semejantes a escuchas telefónicas

donde espiamos al mundo:

sentimos a los árboles ser derribados,

los sentimos caer sobre las poblaciones

como bombas de racimo

y al viento guardar esos infantes.

 

Puede ser terrible esperar al cuerpo

a tocar sin descanso. Hace frío

y podemos refugiarnos en cualquier vertedero,

hasta confundirnos con papelería.

El juego de la orquídea y la abeja

por multiplicar las plantas epífitas

no nos despertará.

 

A mí me ocurrió que aguardando

arrojé tantos guijarros por los farallones

que terminé por hacer una vida.

Mientras, Pietro se camuflaba

tras la oferta respiratoria

soñando con los muslos de los corredores

sudorosos en los parques.

 

¿En realidad distingues entre

un pensamiento y segregar cera?

 

¿En serio crees que los viejos aman

y el perdón no nace

de ser insaciables en el sexo?

 

Un poema y su lector son insaciables.

 

 

 

Rafael Espinosa

El vaquero sin agua en la cantimplora

 

Ediciones Liliputienses

 

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