TRES POEMAS DE DENMARK STREET DE JOSÉ BLANCO


 

 

 

BRANDO EN TAHITÍ

 

Marlon Brando en Tahití.

Leonard Cohen en Hydra.

Vinicius y Jobim

se empalmaban al sol en Ipanema.

 

Tusitala amó Samoa.

Joseph Brodsky, Venecia,

donde no se veía capaz

de morir por causas naturales.

 

La dudosa virtud de los poetas:

cumplir la plenitud de los contrarios.

 

Para perderme donde ser feliz,

navegaré contigo el atolón esmeralda

de uno treinta y cinco por uno noventa

orientado al poniente,

los domingos que tu hijo

tiene cursillo de vela.

 

 

 

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POESÍA DE CAMPAÑA

 

Yo digo que la bruma del spleen

no es poesía, tampoco la rutina

que todo empapa con olor a orín

de gato, a sudor y parafina.

 

Se frustra cuando amaga el corazón.

El micro abierto de la noche amputa

el tallo de cicuta a razón

de un poema por cada hijo de puta.

 

La poesía también entra en campaña,

aunque no abra el telediario.

Yo exijo desmontar la gran patraña:

robar, mentir, cazar al adversario.

 

El micro de la noche sigue abierto,

las barrillas rodando en el desierto.

 

 

 

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AMULETO

 

Mi única premisa era amar

como quien inaugura el alfabeto.

De signos que se encuentran surge el mar,

la calcificación del amuleto.

 

Como actor que se orienta en la escena

por el crujir preciso de una tabla,

convidado de piedra en esta cena,

defendí mi papel.

 

También nuestras palabras forman eco

en el rumor creciente de los huesos,

el tono que promedian es enteco,

si versos salen, no saldrán ilesos.

 

De signos que se encuentran surge el día,

así la noche y la melancolía.

 

 

 

José Blanco

Denmark Street

 

Poesía Garum

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